
Es la primera vez que el diputado al Consejo Legislativo del Estado Bolívar, Wilson Castro aspira al cargo de alcalde del municipio Caroní, apoyado por Primero Justicia, Podemos y Patria Para Todos. Su propuesta: “lograr la transformación cultural en los ciudadanos”.
De sangre amarilla, pues siempre ha pertenecido al partido Primero Justicia (PJ), dice Wilson Castro, diputado al Consejo Legislativo del Estado Bolívar (CLEB), y precandidato a la Alcaldía del municipio Caroní. Asegura que su diferencia con el resto de los aspirantes es que se dedica a la propuesta, más que en la denuncia, basándose en valores de integridad, un buen equipo de trabajo, y la “experiencia real de ser un político”, por lo que considera que “somos los únicos que pueden vencer la propuesta del oficialismo”.
Wilson Ricardo Castro Ortiz, de 39 años, nacido un 29 de diciembre, padre de cuatro hijos. “Vengo de una familia muy humilde, más humilde de lo que mi color aparenta”, menciona el precandidato, haciendo referencia a su lugar de origen, El Cerrito.
Afirma que desde niño siempre fue un excelente estudiante, destacándose académicamente, a pesar de su corta edad. Empezó sus estudios superiores en la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), graduándose como tecnólogo en contaduría, y luego obtuvo su licenciatura en Administración de Empresas. Posteriormente, hizo un postgrado en Finanzas, en la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho (UGMA), y estudió Gerencia Pública y Gobernabilidad, en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
En cuanto a sus trabajos profesionales, Castro recuerda que hizo sus pasantías en Edelca, trabajó en PDVSA por cuatro años, además que tiene empresas propias.
Ingreso a la política
A la edad de 31 años, el ahora aspirante a la Alcaldía empieza su camino en el ejercicio político. “Arranqué siempre con Primero Justicia. Soy sangre amarilla”, asegura. En este sentido, Castro considera que para que exista un cambio en la democracia, hay que entender que los partidos, a pesar de los errores que puedan cometer, hay que verlos como una familia. “Así yo veo a Primero Justicia”, acota.
Sus inicios políticos fueron con el programa “Justicia en la Calle”, en una época que considera había un gran vacío, pues la oposición perdió el referéndum revocatoria en aquel momento. A los pocos meses fue designado como secretario de organización del partido, en 2006 fue elegido como coordinador general de la tolda amarilla. Diputado al CLEB, electo en 2008, año en que pasa a formar parte de la directiva nacional de PJ.
“Mi primera experiencia fue en 2005 cuando nadie quería ser candidato. Cuando se cometió aquel suicidio de la abstención, y sin tener ninguna experiencia me tocó ser candidato a concejal”, rememora el diputado, señalando que la abstención de aquel entonces fue de un 90%, lo que provocó que la oposición no tuviera ni un espacio en las juntas parroquiales de Caroní.
Sembrar la participación
Castro asegura que desde el partido quieren lograr sembrar la participación, por lo que cree que han sido vencedores en hacer confiar a los venezolanos nuevamente en el voto, pese a los obstáculos que se les presente, pues afirma que la salida civil y pacífica será siempre la mejor opción.
“Aunque muchos creen que acabamos de salir, tenemos siete años recorriendo comunidades”, destacó Castro, agregando que fueron trabajando en la organización del partido, y haciéndole campaña a muchos de los que hoy también son candidatos, según comentó. “Yo agarré un partido que no tenía a nadie prácticamente, y logré convertirlo en el segundo más fuerte del estado Bolívar”, aseguró.
Señaló que actualmente, a poco más de un mes para efectuarse las elecciones primarias, realizan contactos directos con 1.000 a 2.000 personas en las comunidades que visitan, donde presentan su propuesta asada en el compromiso que tiene que asumir un burgomaestre, en cuanto a su formación, capacidad de planificación, amplia visión del futuro, y la preparación estructural de los valores.
“De nada vale colocar a un chofer en el autobús si es un irresponsable que no respeta las normas, si no es un ejemplo a seguir. Seremos alcaldes, mas que el día que seamos electos, cuando nosotros mismos hagamos cumplir las normas y leyes en el municipio”, alegó.
De vuelta al barrio
¿Qué ha tomado Castro de la política para llevarlo a su vida personal? “LA vuelta al barrio”, responde inmediatamente, pues a su juicio, no importa donde el individuo nazca, pues “el lugar de nacimiento no le puede condenar su destino”.
El precandidato afirma que sus logros son producto de su esfuerzo y lucha constante, que posteriormente lo llevaron de vuelta a su lugar de origen, en busca de hacer un cambio en la sociedad. “Que nuestros barrios puedan tener movilidad social, calidad de vida, que las personas tengan la oportunidad de ir a una universidad, de conseguir un trabajo, poder comprarse un carro”, es parte de su planteamiento, recordando que dada su condición económica, fue buhonero, taxista, hasta ayudante de albañilería.
No obstante, admite que para la familia es muy duro llevar a cuesta el tema de la política, pues lo más fácil sería “tener un fin de semana tranquilo, sin ganarse tantos adversarios públicos, con una vida más privada, pero uno entiende que esta carrera tiene sus niveles de exigencia”.
Anécdota de impacto
En el transcurso de su carrera política, Castro tiene dos anécdotas que lo han impactado. Ambas se tratan de dos jóvenes que terminaron en silla de ruedas por ser víctimas de la violencia en el municipio. Recuerda con pesar que los vio desde niños y hasta se habían ofrecido a participar en su campaña.
Sin embargo, en términos positivos dice que “hay algo que me alegra mucho, y es ese equipo de jóvenes que nos ha acompañado, y lo único que piden a cambio es que no los defraudemos”.
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